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La atención plena te está buscando

La atención plena nos está buscando, a mí, a todos nosotros. No es por nada que el mindfulness los libros de autoayuda, los seminarios zen, clases de yoga, las técnicas mentales estén en auge.

Queremos sentir la vida, no perdernos en ella metidos en un torbellino de cosas por hacer, del estrés laboral, de tareas pendientes, queremos sacar lo mejor de nuestras vidas.

¿Cómo funciona la atención plena?

Tendemos a ser reactivos. Por ejemplo, cuando alguien dice algo que no nos gusta escuchar, reaccionamos. A veces nos decimos algo que nos gustaría recuperar el momento después de que dejarlo escapar. O estamos abrumados por una fuerte emoción y puede llevarnos días para recuperarnos, a veces incluso semanas.

La atención plena nos ayuda a crear el espacio entre una emoción fuerte y nuestras acciones. Aprendemos a lidiar con las experiencias positivas y negativas de manera más tranquila y tomando mejores decisiones.

Imagen: freepik

Cuando prestamos atención a nuestros pensamientos y sentimientos, podemos responder de una manera más inteligente, sin herir nuestros propios sentimientos o los sentimientos de los demás.

¿Cómo encontrarnos con la atención plena?

La atención plena que te está buscando está dentro de nosotros mismos. Nuestras mentes inteligentes tienen que acallarse, de lo contrario no podemos escuchar la voz de nuestro corazón.

Con atención plena, obtenemos la distancia necesaria, por así decirlo, para que no nos enredemos en los mismos problemas una y otra vez. El mindfulness nos enseña a «ver claramente» lo que es real. Todo lo que tiene lugar en nuestros pensamientos, pierde peso y podemos reconocer los saltos de la mente a tiempo y evitar que vaya a lugares que no son buenos para nosotros.

Si nos concentramos en el momento presente, vemos lo que es real en ese momento. Reconocemos los sentimientos y podemos tener la oportunidad de cambiar completamente nuestra visión. Por supuesto, la atención plena no disuelve todo el sufrimiento como por arte de magia. No porque no podemos renunciar a nuestras emociones, uno tiene que admitir que también que se molesta, que se siente triste, herido o decepcionado.

Imagen: freepik

Por supuesto, esto no sucede de la noche a la mañana. Lleva su tiempo y su práctica, mantener una disciplina regular para que logres un cambio fundamental.

Experimentarás cambios menores de manera relativamente rápida y constante, lo que te alentará a seguir el camino de la atención plena. Solamente con unos ratos al día.

Yo suelo emplear unos 20 minutos, para meditar, hacer ejercicios de respiración y enseñarles a mis hijos el camino de la atención plena.

Es increíblemente emocionante porque nos permite descubrir cosas nuevas todos los días.

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